En el mejor de los casos saben lo que buscan...Este mes, para estar a tono con el espíritu navideño: Marquitos.
A los doce años aprendió a escuchar en silencio, a sonarse los mocos en silencio, a masticar en silencio, a masturbarse en silencio, a llorar en silencio. Y su padre estuvo orgulloso de no tener un hijo mariconcito. Ahora Marquitos, busca una nueve milímetros para volarse la cara.
Sí, aunque no lo parezcan este "disparatado" dúo, derrocha coraje por donde se lo mire. Más allá de las grescas de borrachines en las que se los ha visto participar, y los ataques a cajeras por no querer reconocer el centavo de vuelto que les correspondía. Más allá de todo, su mayor acto de valentía es el intentar, con todo lo que el profundo significado de la palabra conlleva, ser buenos.
Y como a todos, a veces no les sale.
Y para terminar, una reliquia, la primera aventura de estos alocados amiguillos.